MARCHA DE LOS PUEBLOS 9/12/11

miércoles, 31 de agosto de 2011

“Este modelo productivo destruye la tierra”

ENTREVISTA A OSCAR DELGADO, DE CAPOMA

Envío especial Prensa De Frente- Llevalo Puesto, desde Quimilí.Presentamos una entrevista a Oscar Delgado, del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Aredez (Capoma) de Libertador General San Martín, Jujuy, un punto del país que estuvo en las primeras planas al estallar una rebelión por vivienda que todavía sigue latente. El viernes 26 pasado, Capoma organizó en el Obelisco unescrache a Carlos Pedro Blaquier, dueño de Ledesma, la causante de la gran mayoría de las desgracias que se sufren en Libertador, entre ellas la grave problemática ambiental. Capoma acompaña el reclamo de las familias que luchan por vivienda y que el 28 de julio pasado sufrieron una feroz represión, con un saldo de 4 muertos. 

-El Estado parece un gran ausente en este conflicto. ¿Qué papel jugó antes de la represión del 28 de julio? 
-Desde el municipio -que se puso en la función de intermediario-, lo que se había acordado era generar un plan de viviendas, que el gobierno provincial tenía que garantizar que llegaran a Libertador General San Martín, para que esas tierras se pudieran expropiar, que era la promesa de Ledesma también. Hay una falta de atención también del Estado provincial, porque ellos no pueden ir a pedirle solamente a la empresa, hay una necesidad urgente de satisfacer a la gente que ha trabajado toda su vida en un ingenio azucarero, y por lo tanto tienen que responder a las demandas de la gente. No hablemos de todos los muertos los desaparecidos que han generado, sino por cómo toda esta gente ha contribuido a la construcción de este ingenio azucarero, están obligados a ceder esas tierras. El municipio, como el gobierno provincial, solamente son agentes custodios de los intereses de la empresa Ledesma. 

-¿Y el gobierno nacional?
-La política del Estado nacional, indirectamente, tiene que ver con este modelo, ya que en el año 2006 desde el gobierno nacional se aprobó la ley de biocombustibles, donde se hizo un apartado especial por gestión directa de Eduardo Fellner, presidente de la cámara de diputados, y ex gobernador de Jujuy un par de años antes. Él directamente gestionó para que Ledesma y el ingenio El Tabacal –empresa norteamericana que forma una sociedad con Ledesma para la producción de bioetanol, el biocombustible de caña- pudieran entrar con cupo de producción de bioetanol. Así es cómo entran estos dos ingenios, con una exención de diez años de impuestos para que puedan instalar plantas de producción de biocombustibles. Hay una jugada estructural en beneficiar intereses a gran escala, que sabemos que no van a traer beneficios a la mayoría de la población. Eso se tradujo en 4 mil hectáreas de desmontes, en tierras anteriormente fiscales que ya desde los años 60’ el gobierno provincial le viene entregando a Ledesma, y tierras que son adjudicadas a la empresa en forma irregular y poco transparente. Si quisiéramos trabajar en serio, tendríamos que revisar cómo se le otorgaron desde esa época las tierras a Ledesma, y parar con estas habilitaciones de desmontes, y ver la situación de necesidad de la gente, no solamente de espacios de vivienda, sino con respecto a qué otras posibilidades productivas hay ahí que atiendan a las necesidades de la gente. Hay un modelo de explotación de la tierra en el caso de Ledesma: los agronegocios. También tienen vinculaciones con los grupos sojeros del norte argentino, con la provincia de Salta, donde forman la Fundación para el Desarrollo Sustentable del Noroeste Argentino (Fundesnoa), donde acuerdan políticas de explotación de los recursos naturales en Salta y Jujuy, amparados por algunas ONGs conservacionistas, como la ONG Pro Yungas, que le hacen los lavados de cara ambientales. Y todo en beneficio de estos intereses, donde estos llamados biocombustibles, este nuevo gran negocio, está siendo apoyado por la política del Estado nacional, que genera tantos perjuicios a la población en general y que beneficia a todos estos monopolios de la tierra, de la economía y de la vida de la gente.

-Contanos más sobre el rol de Ledesma. 
-Ledesma no es una empresa que nació ayer, sino que tiene más de cien años, y una larga historia de opresión a los pueblos indígenas de las regiones chaqueñas de la zona de yungas de Jujuy y Salta, en el sentido de hacerlos trabajar como esclavos, como mano de obra barata, y también ocuparles sus territorios. Esa es la base con la que se han ido creando estos imperios, estos ingenios azucareros donde moría gente todos los días en los surcos de la caña. Esa historia se fue trasladando a través de todo el siglo XX en la prohibición de que la gente pudiera organizarse en sindicatos. Luego nacieron los sindicatos clandestinos en los años 60’ y sindicatos combativos en los 70’: fueron exterminados con la desaparición y el asesinato de muchos de sus dirigentes, propiciados por Ledesma y la dictadura militar de ese entonces. Esto que ha sucedido tiene atrás una larga historia de crímenes de lesa humanidad para hacer crecer siempre las ganancias. Así es como mantienen en una actitud postrada al pueblo de Libertador General San Martín. Ledesma es propietaria de más de 200 mil hectáreas en la provincia de Jujuy. La ciudad cuenta con más de 60 mil habitantes, está sitiada, rodeada de un mar de cañaverales. Así es como se está viviendo una situación de hacinamiento familiar que ha hecho que convivan hasta cinco familias juntas en un sólo terreno. Eso se replica en gran cantidad, y así es como hay una necesidad de espacio vital, a lo que se suma los salarios bajos que se pagan en el ingenio, que no genera fuentes laborales suficientes para la población. Si bien es el principal motor económico de la zona, como ellos lo predican, no cubren la demanda laboral de la zona, y no hay otras oportunidades, porque ellos son los que acaparan todo el territorio y la potencialidad de producir. A la falta de espacio vital se suma esta precariedad laboral, de la gente que tiene que trabajar hasta 14-16 horas diarias para juntar un mínimo salario que les permita ni siquiera vivir dignamente. Así es cómo los jóvenes no tienen mucho futuro, terminan en la policía o en la gendarmería, ya que no hay salida laboral. 

-¿Y en cuanto a la contaminación?
-Está el tema de la destrucción de la potencialidad de esa zona de yungas, una de las más diversas de la Argentina. Ledesma ya en los años 80’ ha terminado con la última zona frutihortícola que queda ahí cerca, reduciendo todo a una sola producción, y a una tasa de ganancia cada vez más elevada, pero que queda concentrada en pocas manos. Esto se asocia a la contaminación que produce Ledesma, hay una alta proporción de enfermedades respiratorias, cancerígenas incluso, sobre todo en la población infantil. Todas estas distintas variables son consecuencia de un modelo de explotación de la tierra, de abuso de la gente, que genera un malestar y una falta de futuro permanente.

-¿Qué es lo que los motiva a participar de la UAC y qué balance hacen de esta experiencia?
-Nosotros empezamos a participar en la UAC desde hace tres años, porque creemos que se apunta a un foco que se tendrá que tomar cada vez más desde las organizaciones populares, que es la problemática socioambiental. La defensa del ambiente, del territorio, está relacionada con la problemática social, con la exclusión, con la miseria que estamos viviendo, con el hambre que viven muchos argentinos. La falta de oportunidades y de trabajo, tienen mucho que ver con el modelo de explotación y de dependencia al que se está orientando nuestro país, hacia la producción de materias primas que necesita el gran capital en los países del hemisferio norte. Esas caras del saqueo son la megaminería, los cultivos transgénicos como la soja, los biocombustibles, ahora, las papeleras, las petroleras –que de eso tenemos bastante también en el norte-. Tanta riqueza que tiene nuestro país, que beneficia a un determinado sector. Valoramos ciertos gestos positivos que hubo en este último gobierno, como la defensa de los derechos humanos, la ley de medios donde se posibilita más participación. Pero eso no garantiza que este modelo económico vaya incluyendo cada vez a más gente. Todo lo contrario, este modelo productivo va a seguir generando más exclusión, más destrucción de la tierra, la contaminación que nos está quitando capacidad de futuro. Es un tema que cada vez más lo tenemos que tomar todas las organizaciones populares, porque están jugando con nuestro futuro. La UAC, esta organización asamblearia de ciudadanos preocupados por la defensa del bien común, es un espacio donde se están tocando estos temas, y desde ahí debemos viabilizar modos de lucha para defender nuestro presente y ese futuro que no lo pueden dirigir unos pocos, como hicieron con la ley de glaciares, como también han deformado la ley de bosques, que ha sido con el espíritu de defender al campesino y al indígena habitante del bosque, y en muchas provincias se ha transformado en una nueva ley de desmontes. Esas son las trampas del sistema, y todo eso debemos señalárselo al Estado nacional y a cada estado provincial, que están actuando en contra de los derechos de mucha de nuestra gente, y sin dejar de valorar ciertos hechos positivos, pero que la estructura general nos está orientando hacia una dependencia mayor de lo que necesita el gran capitalismo y no hacia lo que nos va a traer un gran futuro.

http://www.prensadefrente.org/pdfb2/index.php/a/2011/08/29/p6658

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